IN LOVING MEMORY OF

Pedro

Solano Morales

Oct 23, 1929 — Jul 28, 2026

Obituary

Pedro Solano Morales, de 96 años, falleció el 28 de julio de 2026 en su domicilio en Salt Lake City, Utah. Estuvo rodeado de su familia, quienes lo cuidaron con mucho cariño durante los años precedentes a sus últimos días. Nació el 23 de octubre de 1929 en Guerrero, México, hijo de Urbano Solano Ramírez y Ascensión Morales Terán. Contrajo matrimonio con Teodora Bustamante y tuvieron 12 hijos, los cuales les dieron la felicidad de tener muchos nietos y bisnietos al compartir más de 70 años de su vida juntos.

Pedro amaba la vida en el campo donde tenía su rancho, cuidaba de sus animales y cultivaba la tierra. Trabajaba acompañado de su familia y le encantaba el trabajo. Todos sus hijos recuerdan esa etapa de sus vidas como un tiempo feliz que les dejó muchos recuerdos de su padres y los unió como hermanos en su vida diaria y en el sentimiento de sentirse amados. Si bien amaba la vida en el campo y su tierra Mexicana, amaba aún más a su familia.

Él, junto con Lola, su esposa, lo dio todo por sus hijos y nietos. Al saber que sus nietos Andrés, Aracely y Peter perdieron a su madre, estuvieron listos para ayudarlos. Asumieron el papel de padres, ayudando a su hijo a cuidarlos, brindándoles apoyo y amor incondicional. Su forma cariñosa provenía del gran amor por sus hijos, el cual se extendía de manera natural hacia sus nietos. Él recibía a cada miembro de su familia con una sonrisa cariñosa y con besos o abrazos, haciéndolos sentir especiales y como uno de sus favoritos. Todos sus nietos y bisnietos sabían que los abrazaría "demasiado".

A Don Pedro le gustaba caminar, se le podía ver por todo el barrio caminando y muchas veces más allá de lo que considerábamos lejos. En esas caminatas, no le faltaban vecinos y amigos que lo encontraran para saludarlo y platicar. Aun cuando algunos no hablaban español y él no hablaba inglés, él buscaba la manera y asimismo fue muy querido por todos. Sus doctores también, al cuidar de él por muchos años, se encariñaron con él por su forma simple y amorosa de ser. Cuando sus nietos eran pequeños, los sacaba a caminar con él y en sus travesuras se echaban a correr y se escondían, en su inocencia de niños le daban sustos a su abuelo cuando los buscaba y no los encontraba. En lugar de enojarse, él siempre recordó esos momentos con mucho cariño y alegría. Contaba esas historias de las travesuras de sus nietos con orgullo.

Pedro también fue un buen padre. Les enseño lo que es trabajar duro, ser respetuosos y a ser buenas personas. Decía, "un carro con una llanta ponchada, no llega lejos" el respeto es lo que hacía que los demás lo admiran mucho y la razón por la que tenía tantos amigos por donde quiera que andaba. También solía decir “una persona que no tiene palabra, no tiene valor”. Siempre fue muy valiente y fiel a su palabra. La discreta influencia de Pedro y su ejemplo de gratitud y amor incondicional permanecerán para siempre en nuestros corazones. Lo extrañaremos mucho. Confiamos en que Dios lo guardará en su gloria y que el reencuentro con sus padres, esposa e hijos fue lleno de gozo.

Le sobreviven sus hijas Rosenda, Margarita, Juana y Obdulia, sus hijos Fernando, Pedro y Roberto, y muchísimos nietos y bisnietos.

Le precedieron en la muerte su esposa Teodora y sus hijos Eberardo, Francisco, Adán, Celia y Delia.

El funeral se celebrará el viernes 7 de agosto de 2026 a las 10:00 a. m. en la iglesia parroquial católica de San Andrés, ubicada en 11835 S 3600 W, Riverton, UT.

El velatorio tendrá lugar en el cementerio Memorial Redwood, ubicado en 6500 S Redwood Rd, West Jordan, UT, el viernes 7 de agosto de 2026 de 18:00 a 20:00 y el sábado 8 de agosto de 2026 de 11:00 a 13:00, seguido del entierro a las 13:00.

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